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02 May 2017

Estas son las señales de que ya ha aprendido a comer en Costa Rica

La gastronomía costarricense es una de las más aclamadas por decenas de turistas alrededor del mundo y si no, que lo digan aquellos que andan buscando particularidades en cada viaje que realizan.

Ese es el caso de Sergio Otegui, un español que desde 2012 decidió viajar por el mundo con su cámara, su mochila y unos 20 euros diarios, como su propio blog Nada incluido lo indica.

A Otegui, la búsqueda de sabores distintos en cada platillo lo motivó a hacer una parada en Costa Rica, para más adelante contar su experiencia, la cual tituló como “16 señales de que aprendió a comer en Costa Rica”.

Aquí le mostramos, esas señales, que según el europeo calan en la idiosincracia del tico y en la buena cuchara, que se nos envidia:

  1. No merienda una sola vez al día.

Si aprendió a comer en Costa Rica, tiene claramente definidos al menos tres tiempos de comida: desayuno al iniciar la mañana, almuerzo entre las 12:00 del mediodía y la 1:00 pm, y cena entre las 7:00 y las 9:00 pm. Y entre cada una de esas comidas, ¡probablemente una merienda!

  1. Le encantan los casados

Este es un plato que combina arroz, frijoles, ensalada, plátano maduro y algún tipo de carne, y muchas veces también picadillo y huevo frito. Es una de las primeras opciones de almuerzo para un tico.

 

  1. Está convencido de que el café chorreado sabe más rico que el café hecho en “coffee maker”.

 

  1. Y si un día no quiere tomar café, puede escoger entre agua dulce o el fresco de la fruta de temporada.

  1. Sabe que el menú de almuerzo de sodas y restaurantes vale para todo el día.

Si tiene algún contratiempo y le toca almorzar o cenar fuera de los horarios habituales, no hay problema: lo normal es que el menú que le ofrecen en sodas y restaurantes vale para todo el día, así sea que quiera un almuerzo a las 4:00 p.m.

  1. Su desayuno ideal no es nada ligero.

Un desayuno típico costarricense tiene gallo pinto, más lo que le quiera poner al lado para acompañarlo: huevos, natilla, queso, plátano maduro, carne en salsa, aguacate, pan, tortillas. ¡Y todo lo que se le ocurra que queda bien en ese plato!

  1. No le parece raro mezclar gallo pinto con natilla.

La natilla está muy lejos de ser un postre, como lo es en otros países. En Costa Rica, es un derivado lácteo, específicamente nata agria (por lo general con un poquito de sal), que se come principalmente untada en pan y tortillas. ¡Y es deliciosa!

  1. Para usted, la tortilla no tiene ni rastro de papa.

Si aprendió a comer en Costa Rica, para usted una tortilla es de forma redonda y aplanada hecha de masa de maíz, muchas veces aliñada con queso y de gran tamaño. Se le hace agua la boca de solo pensarla. Por sí sola ya es un gran plato, pero no tiene nada que ver con la tortilla española de “patatas”.

  1. Para las tardes de frío, sabe que no hay nada como la olla de carne.

Se trata de un caldo que combina, como bien lo dice su nombre, carne con papa, yuca, elote, plátano verde o maduro, chayote, tiquizque, ñampí, ñame.

  1. Si está por San José y pasa por el Mercado Central, probablemente le dé un antojo de helado de sorbetera.

La emblemática heladería de Lolo Mora, que abrió sus puertas en 1901, es un lugar por el que muchas generaciones han pasado. ¡Lo increíble es que su sabor no cambia!

  1. Los gallos de chorizo y salchichón son un clásico en las reuniones de familia y amigos.

Y es que una tortilla con algo dentro es casi imposible de resistir. También están esos gallos de picadillo de papa o arracache, imprescindibles sobre todo en los rezos.

  1. Para usted, la Semana Santa es sinónimo de miel y empanadas de chiverre.
  2. Y cuando se acercan los vientos navideños, en lo primero que piensa es en el tamal con un chorrito de Salsa Lizano.
  3. El “Puerto” (Puntarenas) está directamente unido con el churchill en su cabeza.

Ese voluptuoso granizado con dos leches y helado es un clásico.

  1. Y si se va al otro puerto, a Limón, es casi seguro que lleva todo un menú en mente.

Deleitarse con un rice and beans, o un patí, comprar un pan bom y un “platintá” (plantain tart), y refrescarte con un agua de sapo y todo lo que la cultura afrocaribeña ofrece.

  1. ¡Defiende los manjares de la comida tica!

Muchas veces se dice que la cocina costarricense es escasa de variedad, y tal vez así lo sea si se compara con la de otros países, pero para quienes han aprendido a comer aquí, no hay mayor manjar que la comida de este lugar. Cuando habla con amigos de otros sitios, se asegura de recomendarles todos los platillos ticos, así como todo lo que se puede hacer en Costa Rica.

Fuente: La Prensa Libre

danielperez